viernes, 3 de junio de 2016

L.S.D.S


En la oscuridad del Silencio nacen las sombras. Se extienden y no dejan que sus tentáculos se detengan ante la luz. Reptan dominantes sobre la superficie tierna. Abren surcos negros. Sangrientos. Y succionan.
Brota la sangre de las branquias que construye para respirar. Las sombras ciegan sus ojos y todo se remonta a la Nada otra vez. Las heridas escuecen al contacto con la saliva. Lenguas recorren su cuerpo, reabriendo una y otra vez rasguños, cortes y agujeros negros.
 Digiere el cuerpo la química tóxica externa, absorbe la droga proporcionada por el Sueño. Y entonces el mundo cae y la noche avanza. Porque el pulso fue ganado y la luz huyó.
Pero la chica no quiere retirarse . Así que se mantiene en el límite de la muerte.
Bucea en el limbo repetidas veces animando a su cuerpo a revivir una y otra vez, sintiendo la adrenalina en vena cada vez con menos intensidad.
Los sonidos del exterior cada vez son más molestos, más ruido y menos voces. Más discursos  que conversaciones.
Entonces cierra los ojos y se hunde en la oscuridad del Silencio.